Siento una fascinación -casi morbosa- por los discursos políticos. Los recorto, los guardo, los escucho, los estudio, los grabo, los leo y re-leo. Me gustan. Me inquietan. Me fascinan.
Y ayer me tocó lo que llamo "momentos de tele", son esos espacios que realmente valen la pena sentarse a mirar y escuchar, grabar y volver a sentarse mirar y escuchar... y aplaudir a la calidad del contenido. Se trataba del espacio conducido por Humberto Rubin, uno de los periodistas con más prestigio de Paraguay que invitó a un debate "mano a mano" a dos grandes del discurso político contemporáneo de mi país: Euclides Acevedo (opositor) y Juan Carlos Galaverna (senador del Partido de gobierno). Magistral.
El contenido discursivo, los códigos formales, la sencillez, la contundencia, la cadencia, la estructura. Impecable en ambos. El mejor momento fue el final, cuando cada uno de estos líderes políticos fue desafiado por el conductor a hacer un llamado al voto por el sector que representa.
La respuesta de Euclides fue un poema, en un guaraní pulcro y emotivo, con la composición y la musicalidad precisa. Galaverna apeló al código emocional y esbozó, también en guaraní, uno de los mejores argumentos a favor del coloradismo que he escuchado hasta ahora.
Lo único que sentí que es no se haya realizado todo el debate en guaraní. Hubiera sido un "grandioso momento de tele". Al terminar tenia ganas de pararme y aplaudir. Porque acordemos que podemos disentir ideológicamente, pero no podemos obviar la gran capacidad discursiva que han construido los colorados con años de ejercicio en el poder. Ojalá otros aprendieran a entender mejor a sus consumidores políticos y adecuar sus formas y contenidos a ese "insight".
[Un paréntesis para dar un gracias enorme a todas las personas que me han escrito para aportar sobre el análisis de la campaña de comunicación de Botnia, agradezco los comentarios y sugerencias e iré compartiendo las críticas y avances del trabajo. Gracias!!!]
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miércoles, 28 de noviembre de 2007
jueves, 26 de julio de 2007
[VEO] Youtube, la tele y la política

Kennedy y Nixon protagonizaron a principios de la década de los sesenta, un hito en el marketing político contemporáneo, era la primera vez que dos aspirantes a la presidencia de los Estados Unidos se exponían a un debate abierto teletrasmitido a toda la nación. Los resultados de impacto mediático se convirtieron en los argumentos primigenios para avizorar por entonces el papel definitivo que jugaría la televisión en la orientación del voto ciudadano.
Quienes siguieron el debate pudieron ver a un Nixon descuidado, desprolijo (llevaba una barba de dos días) nervioso y en contrapartida a un joven Kennedy que, aunque no mostraba demasiada competencia técnica, trasmitía una mayor sultura y empatía. Estaba tranquilo e intuitivamente sabía que aquel era sobre todo un juego de resistencia donde ganaba quien pudiera "mostrarse mejor". Su contudencia así radicaba en su imagen prolija y tranquila (sus formas) y no tanto en sus propuestas políticas (el fondo). El dato más significativo de aquella confrontación fue dado por una investigación posterior de Gallup: quienes siguieron el debate a través de la Radio, dieron como ganador a Nixon, mientras que quienes lo siguieron por televisión tenían claro que Kennedy era el mejor candidato para representarlos.
Mucho ha pasado en la televisión desde entonces y hoy los debates previos a unas presidenciales siguen siendo la prueba de fuego para posicionar una propuesta política clara y atrayente, generar confianza y empatía con el candidato o la candidata y lograr finalmente la concreción de la credibilidad materializada en los votos.
Pero nada permanece inmutable, por suerte. Youtube hace su incursión en este género de la mano de la cadena CNN. Alianza estratégica mediante, ambas corporaciones de comunicación, crearon un renovado formato de debate político donde los protagonistas podemos ser todos, o algunos, o los más creativos, o los más audaces. Como sea, la propuesta -con internet como medio/estandarte- da la oportunidad de hacer una pregunta directa a los candidatos y con ello introducir en el complejo debate de ideas políticas, las necesidades más cotidianas, las de la gente, las de la calle. Hay quienes opinan - y con cierta razón- que esta modalidad no es participación ciudadana directa, pues existe una mediación en la selección de las preguntas que se plantean y no son claros los criterios para priorizar unas a otras.
De todas maneras es un buen comienzo y podría llegar a marcar una nueva dirección en la concepción del discurso político público que debe ser cada vez más dialogante y menos dogmático.
La televisión ya no es lo que era y unida a internet se transformará aún más. Y estamos ante una oportunidad única de reconvertir el valor de la Red en un bien público que nos permita participar, hablar, reclamar, hacer y construir ciudadanía...
Quienes siguieron el debate pudieron ver a un Nixon descuidado, desprolijo (llevaba una barba de dos días) nervioso y en contrapartida a un joven Kennedy que, aunque no mostraba demasiada competencia técnica, trasmitía una mayor sultura y empatía. Estaba tranquilo e intuitivamente sabía que aquel era sobre todo un juego de resistencia donde ganaba quien pudiera "mostrarse mejor". Su contudencia así radicaba en su imagen prolija y tranquila (sus formas) y no tanto en sus propuestas políticas (el fondo). El dato más significativo de aquella confrontación fue dado por una investigación posterior de Gallup: quienes siguieron el debate a través de la Radio, dieron como ganador a Nixon, mientras que quienes lo siguieron por televisión tenían claro que Kennedy era el mejor candidato para representarlos.
Mucho ha pasado en la televisión desde entonces y hoy los debates previos a unas presidenciales siguen siendo la prueba de fuego para posicionar una propuesta política clara y atrayente, generar confianza y empatía con el candidato o la candidata y lograr finalmente la concreción de la credibilidad materializada en los votos.
Pero nada permanece inmutable, por suerte. Youtube hace su incursión en este género de la mano de la cadena CNN. Alianza estratégica mediante, ambas corporaciones de comunicación, crearon un renovado formato de debate político donde los protagonistas podemos ser todos, o algunos, o los más creativos, o los más audaces. Como sea, la propuesta -con internet como medio/estandarte- da la oportunidad de hacer una pregunta directa a los candidatos y con ello introducir en el complejo debate de ideas políticas, las necesidades más cotidianas, las de la gente, las de la calle. Hay quienes opinan - y con cierta razón- que esta modalidad no es participación ciudadana directa, pues existe una mediación en la selección de las preguntas que se plantean y no son claros los criterios para priorizar unas a otras.
De todas maneras es un buen comienzo y podría llegar a marcar una nueva dirección en la concepción del discurso político público que debe ser cada vez más dialogante y menos dogmático.
La televisión ya no es lo que era y unida a internet se transformará aún más. Y estamos ante una oportunidad única de reconvertir el valor de la Red en un bien público que nos permita participar, hablar, reclamar, hacer y construir ciudadanía...
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